Sobre la irracionalidad de algunos “expertos” (Parte 1)

📝 Por qué una vez me llamé a mí mismo “tonto”…y por qué funcionó

Hace dos años escribí una entrada titulada Fluid dynamics for dummies, like me: on potential flows. El título tenía una doble intención: por un lado, era honesto. Los "expertos" podrían considerar que apenas estoy comenzando mi viaje en el vasto universo de la aerodinámica y la dinámica de fluidos, empezando por el caso más simple: el flujo incompresible. Por otro lado, quería pinchar un poco a cierto tipo de experto que descarta la Teoría del Flujo Potencial (PFT, en inglés) como anticuada o irrelevante. A algunos no les hizo gracia la broma.

Fig. 1 Solución de flujo potencial para un paracaídas parabólico (para el cálculo de masas añadidas; Pimentel, 2016). Nótese la cara de payaso en la figura superior.

Un conocido “potencialista” en LinkedIn se tomó el título como un ataque personal. En lugar de leer y entender la intención del artículo, me bloqueó y criticó mi estilo de escritura. Irónicamente, ese malentendido me trajo más de 500 visitas en dos días, cinco veces mi tráfico habitual. Se convirtió en la entrada más leída de mi blog durante más de dos años (ver Fig. 2).

Ese episodio me enseñó algo importante: a veces un título provocador hace más por la divulgación que uno perfectamente educado.

Fig. 2 Historial de visitas en mi blog principal (en inglés). El primer pico incluye las más de 500 visualizaciones mencionadas arriba.

Simplifiquemos esto para quienes no son especialistas en dinámica de fluidos. La PFT es un modelo matemático que describe cómo se mueven los fluidos cuando asumimos que el flujo se adhiere perfectamente a las superficies, aun cuando se supone que no tiene viscosidad. Por supuesto, los fluidos reales no se comportan así: la miel, el agua, el aire…todo tiene viscosidad. Pero aquí viene el giro: aunque la PFT es una simplificación y aunque asume condiciones que nunca se cumplen perfectamente en la naturaleza, aun así coincide sorprendentemente bien con resultados experimentales en muchos casos.

Por eso los ingenieros la han usado durante décadas para obtener estimaciones rápidas y eficientes del comportamiento aerodinámico. No reemplaza a la dinámica de fluidos computacional (CFD) de alta fidelidad, pero es una herramienta poderosa cuando se usa correctamente. A algunas personas no les gusta escuchar eso.

🛑 La historia real: cuando el debate científico se vuelve irracional

Este artículo no trata de ecuaciones. Trata de lo que ocurre cuando el desacuerdo científico se vuelve personal…e irracional.

Mi investigación doctoral se basa en un método potencial desarrollado en los años 90 por el Prof. Don Durston (NASA Ames Research Center). Su implementación era simple pero ingeniosa: modelar estelas desprendidas adicionales detrás de un objeto delgado para mejorar las predicciones.

Mi contribución fue extender esta idea para incluir todas las estelas desprendidas posibles, incluida la del borde de ataque, es decir, la parte frontal del objeto. Los resultados fueron sólidos: cuatro artículos científicos y una solicitud de patente internacional (ver Fig. 3).


Fig. 3 Mis cuatro artículos de investigación y una solicitud de patente internacional (haz clic en cada uno para seguir el enlace). Dedicado a cada uno de la pirámide de cinco niveles.

Sin embargo, mis exdirectores rechazaron el trabajo de plano. Sus palabras fueron: “Ilógico, no físico y teóricamente injustificable”.

Esto contradecía la opinión de expertos externos como el Prof. Joseph Katz (San Diego State y Johns Hopkins), quien me animó a continuar la investigación. También contradecía el juicio de revisores de revistas y examinadores de patentes. Entonces, ¿cuál era el verdadero problema? No fue la ciencia. No fue la metodología. Sino el hecho de que la evidencia venía de un “novato” [1].

Lo que siguió fue una cascada de fallos institucionales — casi cómicos si no estuviesen afectando mi carrera profesional.

Aquí está la pirámide:

  • Exdirectores: Rechazaron la supervisión alegando que la investigación era “injustificable”.
  • Comisión académica: Rehusó resolver el conflicto y pasó el problema al siguiente nivel.
  • Coordinadora de doctorado: Afirmó haber enviado el caso a la Escuela de Doctorado para su revisión.
  • Escuela de Doctorado: Nunca emitió un informe real. En su lugar, la coordinadora envió un archivo de Word sin firmar diciendo que yo había sido desvinculado del programa ¡por no pagar la matrícula!…sin ninguna notificación.
  • Rector de la universidad (administración anterior, 2021–2025): Usó este documento apócrifo para emitir una decisión final.

Como yo estaba fuera del país y sin acceso a defensa legal, el asunto escaló de una irregularidad administrativa a un problema penal. Cuando expuse públicamente estas anomalías durante la campaña de reelección del rector, las cosas se complicaron aún más.

He pasado dos años en este blog escribiendo sobre aerodinámica, flujos potenciales y la belleza de los modelos simples. Pero esta vez quiero hablar de otra cosa: la irracionalidad que a veces se esconde detrás de la autoridad académica.

Esto no es solo un debate técnico. Se trata de:

  • cómo reaccionan las instituciones cuando se las cuestiona,
  • cómo algunos “expertos” defienden dogmas en lugar de evidencia,
  • y cómo un joven investigador puede ser castigado por pensar diferente.

Si quieres saber cómo este conflicto afectó a la administración universitaria anterior —y cómo están respondiendo la administración actual y el sistema judicial— lee la siguiente parte: Sobre la irracionalidad de algunos “expertos” (Parte 2)


Ni un paso atrás, cueste lo que cueste.


[1] On innovation and other hoaxes: a true story at university (Part 1)

El estilo de este texto ha sido mejorado por IA (Gemini Flash) y posteriormente modificado por GPT‑5.1 para lograr un artículo menos técnico.


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