Sobre la irracionalidad de algunos “expertos” (Parte 4: la entrevista)

Esta es la transcripción de la entrevista de investigación realizada en febrero de 2026 por un diario español de circulación nacional. Por razones de estrategia procesal y debido a que la causa penal continúa abierta, su difusión se realiza de forma independiente y bajo reserva de identidad del entrevistador. Este documento sintetiza los puntos críticos de la denuncia por delitos y obstrucción institucional en el ámbito universitario.

ENTREVISTA: "El laberinto de la Universidad Politécnica de Cataluña: ¿rigurosidad científica o fraude institucional?"

Periodista: Carlos, eres un ingeniero aeronáutico que ha decidido sentar a la cúpula de una universidad pública en el banquillo de un juzgado de lo penal. ¿No resulta desproporcionado llevar por la vía criminal lo que, a ojos de cualquier observador, parece ser una simple discrepancia administrativa sobre una tesis?

Carlos Pimentel: Ya no estamos ante un debate de ideas y abstracciones, sino ante una vulneración del código penal. La vía criminal se activa cuando la administración, en lugar de evaluar, fabrica documentos. Mi investigación ha sido validada por la comunidad científica internacional con cuatro artículos, dos de los cuales han sido publicados en revistas del primer cuartil, así como una solicitud de patente. El bloqueo no es académico; es un entramado de falsedades para encubrir irregularidades internas.

P: En tu relato aparece un documento clave que tachas de apócrifo. Es una palabra muy fuerte en una institución que vive del rigor. ¿Cómo puedes demostrar que ese informe de la coordinadora no es más que una fabricación para obstaculizar tu tesis?

JCP: La prueba más contundente la ha aportado el propio Ministerio Fiscal en sus escritos recientes, donde admite literalmente que el informe es "efectivamente apócrifo". La coordinación del programa suplantó las funciones de la Escuela de Doctorado, emitiendo un juicio administrativo en nombre de un órgano que nunca llegó a revisar el expediente. En derecho, eso es usurpación de funciones y falsedad documental.

P: Si el Fiscal admite que el documento es falso, ¿por qué el caso no ha avanzado hacia un juicio inmediato?

JCP: Aquí entramos en una contradicción jurídica alarmante. El Fiscal reconoce la falsedad, pero sugiere que "no hubo intención de causar daño". Como ciudadano, me pregunto: ¿Cómo no va a haber intención de daño si ese documento falso es la única base legal que la universidad usa para negarme el título de doctor y bloquear mi carrera profesional durante casi cuatro años? El dolo es implícito en la alteración de la verdad oficial. Esto ya ha sido denunciado ante la Fiscalía General del Estado.

P: Mencionas que el expediente enviado por la universidad al Juzgado estaba "sin foliar". ¿Es un simple error de oficina o hay algo más?

JCP: Enviar un expediente de decenas de páginas sin numeración es una táctica de obstrucción a la justicia. Impide la trazabilidad de los documentos y facilita que pruebas clave se pierdan en el desorden. Es una falta de respeto a la fe pública judicial que solo beneficia a quien quiere ocultar la verdad.

P: Hablemos de la OLAF en Bruselas. ¿Por qué llevar esto a la oficina antifraude de la Unión Europea? ¿Qué tienen que ver los fondos europeos con la tesis doctoral?

JCP: Pinta mucho cuando se detecta el presunto uso de perfiles profesionales en proyectos financiados con fondos europeos sin el consentimiento de los investigadores. He denunciado que mi nombre y mi perfil se han utilizado para justificar una subvención en al menos un proyecto que desconozco y en el cual no tuve ninguna participación. Esto ya no es un pleito de oficina; es un posible fraude a los intereses financieros de la Unión Europea, lo cual pondría de manifiesto el uso sistémico de falsificación de documentos al interior de la universidad.

P: Existe un vínculo político que denuncias: la relación entre la coordinadora del programa y el anterior Rector durante su campaña de reelección. ¿Crees que tu expediente fue sacrificado por intereses electorales?

JCP: Los hechos son contundentes. Tanto la coordinadora como el director de la Escuela de Doctorado en ese momento formaban parte del equipo de campaña del Rector. Aprobar un informe falso para "cerrar" mi caso evitaba un escándalo académico en vísperas de buscar la reelección. El conflicto de interés es flagrante.

P: El nuevo Rector ordenó retirar la demanda contra ti. Parecía un inicio de solución. ¿Por qué sigue el bloqueo?

JCP: Porque la estructura intermedia no ha cambiado. El nuevo Vicerrector de Investigación, a quien le fue delegada la revisión del caso, debería haber revisado la situación con imparcialidad, y no lo hizo probablemente porque proviene del mismo instituto de investigación que los directores que se negaron a revisar mi investigación. Por lo tanto, la actual administración sigue basando sus decisiones en el informe apócrifo que la propia Fiscalía ya ha desacreditado. Es el "gatopardismo" institucional: cambiar algo para que todo siga igual. De hecho, quien emitió el informe apócrifo continúa en el cargo en la presente administración.

P: Un Juzgado de Instrucción ha dicho inicialmente que esto es un "asunto administrativo" y no penal. ¿No estás forzando la maquinaria judicial para dar relevancia a este caso?

JCP: Un documento falso en un expediente público no es un "trámite administrativo"; es un delito de falsedad documental, encuadrado en la mayoría de los códigos penales de los territorios, países o reinos con Estado de Derecho. El propio Fiscal ha admitido en sus escritos que el informe es "efectivamente apócrifo". Si la justicia reconoce que el documento es falso, pero se niega a judicializarlo bajo el pretexto de que "no hubo intención de dañar", se está enviando un mensaje de impunidad peligroso para cualquier institución pública.

P: Has solicitado el cese de tus defensores de oficio. ¿Por qué prescindir de quienes deben protegerte?

JCP: Porque la indefensión ha venido desde dentro. Mi procurador no hizo de mi conocimiento una notificación judicial crítica, lo que provocó que perdiéramos el plazo legal para recurrir el dictamen del Fiscal sobre la "falta de intención de daño". Por supuesto, tampoco la abogada hizo lo propio para interponer el recurso al que se tenía derecho. Cuando tu propia defensa silencia los plazos, dejas de tener un defensor para tener un obstáculo.

P: ¿Crees que el colegio de abogados que te asignó la defensa y la universidad tienen un interés común en que esto no trascienda?

JCP: Absolutamente. El colegio de abogados parece proteger el corporativismo de sus colegiados por encima del derecho de defensa del ciudadano, y la universidad busca evitar sanciones de la UE y un daño reputacional irreparable. Ambos parecen preferir que el caso muera por agotamiento del denunciante.

P: Por eso pides una defensa desde Madrid.

JCP: Exactamente. Para romper el círculo de intereses y de "amiguismos" locales, necesito una defensa técnica que no tenga miedo a enfrentarse a la estructura de poder de la universidad. La justicia debe ser ciega, pero en este caso parece tener demasiados compromisos locales.

P: El juez de instrucción dice que esto es un tema "administrativo". ¿Qué le dirías al magistrado en la segunda instancia?

JCP: Le diría que la falsedad documental cometida por funcionarios públicos nunca puede ser un tema administrativo. Si permitimos que las universidades emitan documentos falsos con impunidad, estamos demoliendo la confianza en el sistema público. La vía administrativa es para discutir una nota; la vía penal es para castigar la mentira oficial.

P: Dos años de lucha, sin título y con un proceso judicial abierto desde el otro lado del Atlántico. ¿Has pensado en rendirte?

JCP: Rendirse es aceptar que el fraude es más fuerte que el mérito científico. Soy ingeniero; mi trabajo se basa en leyes físicas que no se pueden falsificar. Si permito que mi carrera se hunda por un documento apócrifo, estaría traicionando la ética de mi profesión y el esfuerzo de años de investigación.

P: ¿Cuál es el siguiente paso legal?

JCP: He recurrido ante el Defensor del Pueblo por segunda ocasión, y a la Fiscalía General del Estado. No me detendré hasta que se judicialice la causa. El reconocimiento de que el informe es falso es solo el principio; ahora falta que haya consecuencias legales para quienes lo emitieron y lo intentaron usar para cerrar el caso en la vía administrativa.

P: Si el sistema judicial español finalmente te da la espalda, ¿qué queda?

JCP: Me queda la justicia europea y la opinión pública internacional. La ciencia es global y los estándares éticos de una universidad europea no pueden estar por debajo de los de un tribunal internacional. La verdad científica siempre sale a flote y, en este punto, parece que eso ya no está a discusión; la verdad jurídica es la que estoy impulsando ahora.

P: Si mañana la universidad te ofrece el título de doctor a cambio de retirar todas las denuncias, ¿aceptarías?

JCP: Definitivamente, no. Esa posibilidad ya está agotada desde que la nueva administración decidió ir por el mismo camino que la anterior. El título es una consecuencia del trabajo y esfuerzo realizado, no un objeto de negociación. La justicia no se negocia. Mi compromiso es con la transparencia y el rigor científico; aceptar un trato bajo la mesa sería validar el mismo sistema de arbitrariedad que estoy combatiendo. A decir verdad, la obtención de títulos académicos nunca ha sido una motivación para mí. Lo que buscaría en una futura demanda civil es el resarcimiento por daños y perjuicios.

P: Has sido muy frontal en tus denuncias del caso mediante medios electrónicos, incluso desde tu perfil profesional. ¿No consideras que eso podría resultar contraproducente para tu carrera?

JCP: Es un riesgo que asumí desde el principio. Cuando estás en desventaja tienes que hacer uso de todos los medios a tu disposición, y las redes sociales han sido un gran aliado. Además, también lo veo como una forma de protección o blindaje. Yo no estoy interesado en colaborar profesionalmente, ya sea en la industria o en la academia, para quien tenga entre sus prácticas los abusos que estoy denunciando. Por otro lado, he encontrado el suficiente apoyo moral a mi causa, incluso desde dentro de la universidad, aunque por obvias razones, no lo puedan externalizar.

P: Una última pregunta: ¿Qué le dirías a otros estudiantes o investigadores que se encuentren en una situación similar?

JCP: Por lo pronto, les diría que documenten cada paso, que no acepten "informes" verbales y que no tengan miedo a cuestionar la autoridad si esta se aparta de la ley. La universidad es de la sociedad, no de quienes ocupan los despachos en un determinado momento.



NOTA DE DESCARGO DE RESPONSABILIDAD (DISCLAIMER)

Aviso Legal: El contenido de la presente entrevista se basa estrictamente en la posición jurídica, los hechos y las pruebas documentales aportadas por D. Jesús Carlos Pimentel García en el marco de las Diligencias Previas 2267/2025-E ante el Juzgado de Instrucción nº 7 de Barcelona.

Presunción de Inocencia: Todas las menciones a presuntos delitos de falsedad documental, usurpación de funciones, encubrimiento y prevaricación deben entenderse bajo el respeto escrupuloso al principio de presunción de inocencia de las personas denunciadas, hasta que recaiga sentencia firme.

Base Documental: Las afirmaciones relativas al carácter "apócrifo" de ciertos informes administrativos se fundamentan en el dictamen emitido por el Ministerio Fiscal y en el Decreto de la Inspección de la Fiscalía General del Estado, que obran en poder del denunciante.

Propósito: Esta publicación tiene un propósito puramente informativo y de ejercicio del derecho a la libertad de expresión y crítica hacia el funcionamiento de las instituciones públicas. No constituye una sentencia judicial ni un ataque personal desprovisto de base fáctica.

Reserva de Acciones: El autor se reserva el derecho de actualizar esta información conforme avancen las resoluciones de los tribunales competentes y de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF).

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